jueves, 2 de enero de 2014

Primeros días de enero

Diciembre es un mes de vivir emociones intensas. Desde los que disfrutan alegremente el aquí y el ahora, pasando por los indiferentes, hasta los que se deprimen por recuerdos o por deseos no cumplidos, nos encontramos con el frenesí típico de esta fiestas que es imposible evitar.
Los excesos son de todo tipo y se inclinan hacia cualquier lado de la balanza: emocionales, físicos, nutricionales, económicos, morales/éticos, entre otros que se me escapan y cuando nos despertamos de la vorágine decembrina, a muchos le sucede el ratón moral*, en el que las recriminaciones siempre comienzan por frases como "no debí...", "ahora debo...", "como hago para recuperar...", etc. Sí, dependiendo de tus acciones y de tus características personales, ese ratón puede pesar mucho y tardar un poco en dejarte, pero lo más importante es que seas tú quien lo deje convencido de que tus nuevas reflexiones, acciones y emociones son lo suficientemente claras para ayudarte a retomar el camino que te planteaste, necesitas fuerza, energía, determinación y una ruta para continuar y mejorar.
Hayas cometido los excesos que sean, deja ya de compadecerte y comienza a actuar. Ánimo, la única manera de vivir es dando la cara.
¡Una dieta balanceada y ejercicio podría ayudarte!


Nota:
En Venezuela se usa la palabra "ratón" para referirse el malestar físico que queda después de haber bebido mucho alcohol y emborracharse. En este caso, se utiliza la expresión "ratón moral" para referirnos a la culpa que siente la persona luego de cometer actos de los que ahora se arrepiente.